Constantemente digo que no voy a referirme a Ana y Mía como padecimientos, porque me parece muy hipócrita vivir llorando algo que elijo como mi modo de vida; sí, a pesar de no haberlo elegido desde un principio (a los 10 años, cuando comenzó) ahora sé que prefiero vivir así a ser gorda. ACLARO QUE ES LA FORMA EN QUE YO LO SIENTO, no estoy incentivando a nadie. Sólo sé que no podría ser gorda de nuevo, por más que esto implique vivir de esta manera. No digo que lo lleve perfectamente, pero sé cuales son las consecuencias y las asumo.
Esta entrada surgió ante algunas preguntas en Twitter, que prometí investigar ya que también este tema me afecta.
Seguramente todas conocen a Mía, pero no de la misma manera sus consecuencias, para que seamos conscientes de lo que vivimos y elegimos, las invito a leer.
Entre las señales físicas de la bulimia están hinchazón de las glándulas de la cara y el cuello, erosión del esmalte de las piezas dentales posteriores, ruptura de vasos sanguíneos en la cara, hinchazón de las glándulas salivares, lo que produce una apariencia de “especie de ardilla”, dolor de garganta constante, inflamación del esófago y hernia hiatal, toda consecuencia del vómito autoinducido. A veces es preciso extraer quirúrgicamente cucharas e implementos utilizados para inducir el vómito. Si el abuso de laxantes forma parte del cuadro, puede presentarse daño intestinal, sangrado rectal y diarrea permanente. La utilización de laxantes también arrastra y elimina del cuerpo el potasio y el sodio, lo cual produce un desequilibrio electrolítico que da por resultado deshidratación, espasmos musculares y, eventualmente, para cardiaco. Hay otros signos de bulimia, como pérdida de cabello, piel amarillenta, arrugas prematuras, mal aliento, debilidad extrema, fatiga muscular y vahídos.
En forma concreta, las consecuencias más comunes son:
Boca
Cuando uno vomita, vuelve a la boca toda la comida que sale del estómago y junto con eso también viene ácido clorhídrico. Ese ácido se encuentra en el estómago para ayudar a digerir lo que uno ingiere. El estómago está preparado para que un elemento tan corrosivo esté en contacto con sus paredes. Sin embargo, en la boca, este ácido puede:
- Producir la pérdida del esmalte dentario en la cara interna de los dientes. Es fácil imaginarse de qué modo facilita el aumento en la producción de caries. Además, el daño es irreversible: el esmalte no vuelve a salirles a los dientes. Se ve mucho en las jóvenes que han tenido estos episodios por tiempo suficientemente prolongado. Tienen los dientes en pésimo estado y deben arreglados con fundas que suplen el diente original.
- Dañar las encías, el paladar y la garganta, produciendo inflamación de los mismos. Las manos u otros elementos introducidos en la boca para estimular el vómito pueden provocar heridas en la garganta y el paladar, que en ocasiones llegan al sangrado
Glándulas salivales
Suelen aumentar de tamaño, en especial las parótidas. Como consecuencia de la acción de vomitar. El resultado es un rostro de aspecto regordete. Esto se revierte cuando cesan los vómitos. Muchas jóvenes comienzan a vomitar porque se ven gordas. Sobre todo porque suelen mirarse el rostro, que tal vez es del tipo redondeado aunque el cuerpo esté en buen peso. Lo paradójico es que terminan reforzando esta característica facial por la inflamación que se produce en las glándulas salivales a raíz de los vómitos.
Alteraciones hidroelectrolíticas
Potasio:
Una de las complicaciones más graves de la bulimia nerviosa es la reducción del potasio en la sangre. La pérdida del mismo se produce:
- A través de los vómitos, porque el jugo gástrico que se pierde al vomitar es muy rico en potasio;
- Al tomar diuréticos, que también producen una disminución de potasio en sangre por exceso de eliminación de líquidos;
- Por la combinación de ambos métodos. Esta última situación es de altísimo riesgo.
La disminución del potasio en la sangre afecta el funcionamiento del corazón, ocasionando arritmias cardíacas que pueden llevar a la muerte por paro cardíaco.
Aparato digestivo
- Sodio: También como consecuencia de los vómitos y/o del uso de laxantes suele disminuir el sodio en sangre. Como la alimentación suele ser tan desordenada, en general la ingesta de sodio es de por sí reducida. La reducción de sodio en sangre produce disminución de la presión arterial y mareos.
- Magnesio: Puede disminuir en la sangre y en los tejidos en general, como consecuencia de la utilización de laxantes y diuréticos, solos o combinados. También se pierde magnesio al vomitar. La pérdida de magnesio en sangre ocasiona debilidad muscular, hormigueos y calambres.
- Agua: Suele haber pérdida de agua y electrolitos a través de los vómitos y como consecuencia del uso de laxantes y diuréticos, solos o combinados. Se hace evidente especialmente cuando, además, la ingesta de líquidos es reducida. La pérdida de agua y electrolitos genera deshidratación.
Aparato digestivo
- Esófago: Puede irritarse como consecuencia del pasaje del ácido clorhídrico en forma reiterada, lo que produce esofagitis. Si bien no es habitual, en ocasiones -sobre todo si hay una frecuencia alta de vómitos diarios-, el gran esfuerzo realizado para vomitar puede provocar la ruptura esofágica, cuadro de suma gravedad que requiere tratamiento quirúrgico de urgencia. A veces este cuadro se anuncia con una fisura esofágica, que no es más que un preaviso de la gravedad que está adquiriendo la situación. También como consecuencia de vómitos reiterados, es frecuente la aparición de reflujo gastro-esofágico, lo que significa el pasaje espontáneo del contenido gástrico hacia el esófago. Es decir, cuando el cuerpo se acostumbró a vomitar, puede ocurrir que lo que está en el estómago vuelva espontáneamente a la boca, aún sin tener que hacer ningún esfuerzo, lo cual trae las consecuencias descritas.
- Estómago: Es bastante común en una persona vomitadora la aparición de gastritis, debido a la pérdida a través del vómito del moco que protege la mucosa gástrica del ácido clorhídrico. Como consecuencia, en ocasiones pueden producirse vómitos de sangre. También es frecuente que, como consecuencia de los vómitos reiterados, el vaciamiento gástrico se haga más lentamente. Como si el estómago se volviera “perezoso” y generara una sensación de “estar lleno” que dificulta la regulación de la ingesta. Aunque con menor frecuencia, ocurre la dilatación gástrica aguda y la ruptura gástrica, cuadro de suma gravedad.
- Intestino: Como efecto inmediato del uso de laxantes, pueden aparecer diarreas y dolores abdominales, llamados cólicos. Pero lo más frecuente es la aparición de constipación grave, como consecuencia del uso prolongado de laxantes, ya que éstos acostumbran al intestino a funcionar bajo su estímulo y luego el intestino no responde a los estímulos normales. Si a eso le sumamos el desorden alimentario, que en general implica un pobre equilibrio de los diferentes nutrientes necesarios para que la digestión haga su ciclo naturalmente, no es difícil imaginar por qué tantas jóvenes se quejan de que “no van al baño”. Con el agravante de que esa constipación se traduce como “gordura” en la percepción de las jóvenes y dispara nuevos ciclos de ayunos y purgas.
Aparato cardiovascular
Las consecuencias más comunes, son:
· disminución de la presión arterial por la pérdida de líquido y sodio,
· aumento de las pulsaciones cardíacas o taquicardia,
· aparición de arritmias cardíacas como consecuencia de la pérdida de potasio, de calcio y de magnesio, que puede producir arritmias graves que ocasionen paro cardiaco y muerte.
Aparato respiratorio
No es frecuente pero, en ocasiones, se produce el pasaje hacia las vías aéreas de pequeños contenidos gástricos que suben del estómago al autoinducir el vómito. Esto produce cuadros de bronquitis (por microaspiración) o de neumonías aspirativas, especialmente si el vómito se provoca en un estado de alteración de la conciencia (por ejemplo, por alcohol).
Aparato urinario
No es difícil que se produzcan daños –de leves a moderados- en el funcionamiento de los riñones como consecuencia de la deshidratación y del abuso de diuréticos. Cuando se abusa de los diuréticos por tiempo muy prolongado, puede producirse una necrosis renal, con la consecuente pérdida del riñón. También son frecuentes las infecciones urinarias y la producción de litiasis urinaria (cálculos o arenilla).
Aparato genital
Es muy frecuente la aparición de irregularidades menstruales, debido a la mala alimentación. La ausencia de menstruación o amenorrea secundaria no es privativa de las anoréxicas o las personas que están muy delgadas. La menstruación puede retirarse, aun en pacientes con bulimia nerviosa y peso normal, simplemente como consecuencia del caos alimenticio que altera el funcionamiento del sistema endocrino.
Manos
Suelen aparecer callosidades y erosiones, o lastimaduras en los nudillos de los dedos, o en el sito de roce contra los dientes, cuando se utiliza la mano para provocar el vómito. El médico entrenado puede reconocer que una joven vomita frecuentemente por esta señal, aunque no siempre está presente.
· aumento de las pulsaciones cardíacas o taquicardia,
· aparición de arritmias cardíacas como consecuencia de la pérdida de potasio, de calcio y de magnesio, que puede producir arritmias graves que ocasionen paro cardiaco y muerte.
Aparato respiratorio
No es frecuente pero, en ocasiones, se produce el pasaje hacia las vías aéreas de pequeños contenidos gástricos que suben del estómago al autoinducir el vómito. Esto produce cuadros de bronquitis (por microaspiración) o de neumonías aspirativas, especialmente si el vómito se provoca en un estado de alteración de la conciencia (por ejemplo, por alcohol).
Aparato urinario
No es difícil que se produzcan daños –de leves a moderados- en el funcionamiento de los riñones como consecuencia de la deshidratación y del abuso de diuréticos. Cuando se abusa de los diuréticos por tiempo muy prolongado, puede producirse una necrosis renal, con la consecuente pérdida del riñón. También son frecuentes las infecciones urinarias y la producción de litiasis urinaria (cálculos o arenilla).
Aparato genital
Es muy frecuente la aparición de irregularidades menstruales, debido a la mala alimentación. La ausencia de menstruación o amenorrea secundaria no es privativa de las anoréxicas o las personas que están muy delgadas. La menstruación puede retirarse, aun en pacientes con bulimia nerviosa y peso normal, simplemente como consecuencia del caos alimenticio que altera el funcionamiento del sistema endocrino.
Manos
Suelen aparecer callosidades y erosiones, o lastimaduras en los nudillos de los dedos, o en el sito de roce contra los dientes, cuando se utiliza la mano para provocar el vómito. El médico entrenado puede reconocer que una joven vomita frecuentemente por esta señal, aunque no siempre está presente.
Candidiasis
La candida albicans es un hongo que habita en el intestino de un 85% de la población donde convive con millones de bacterias y organismos microscópicos. Bajo determinadas circunstancias este hongo sufre una mutación y se vuelve invasor. La cándida albicans invade entonces la pared intestinal y la vuelve permeable. Si la atraviesa puede invadir también otros órganos como el riñón o los órganos genitales. El uso de antibióticos, de la píldora anticonceptiva, las situaciones estresantes o los medicamentos de cortisona son algunos de los factores que pueden hacer que aparezca la forma agresiva de la cándida.
¿Pero, qué tiene que ver la candidiasis con los trastornos alimenticios? Por un lado, la cándida albicans se alimenta de levaduras, azúcares y fermentos. El paciente con cándida tendrá unos mayores deseos de comer alimentos como por ejemplo, pan, bollería, dulces, chocolate, quesos o bebidas alcohólicas. Por otro lado, la cándida albicans produce una sustancia de desecho llamada acetaldehido al convertir el azúcar en alcohol.
El acetaldehido forma sustancias vasoactivas que producen síntomas como nerviosismo, pánico, miedo, taquicardias y sofocos. También reacciona con el neurotransmisor dopamina lo que puede producir depresión. Por último, se ha demostrado que el acetaldehido puede producir adicciones a alimentos ya que forma unas sustancias químicas que actúan como falsos neurotransmisores.
Las alergias alimenticias son intolerancias a ciertos alimentos que pasan por diversas fases. En una primera fase, la alergia es aparente, es decir desencadena un síntoma como puede ser ronchas en la piel o dolores de cabeza. Si la alergia no se detecta a una edad temprana pasa a una segunda fase en la que la alergia está enmascarada. El organismo ya se ha acostumbrado a la presencia del alimento que causa la alergia y no se produce ningún tipo de síntoma pero el paciente se vuelve adicto a este alimento. Las alergias enmascaradas producen síntomas como por ejemplo, depresión, confusión mental, ansiedad, insomnio, nerviosismo o ataques de pánico.
Es muy posible que en la bulimia y la anorexia existan adicciones auténticas no a la enfermedad en sí sino a alimentos concretos. El problema no se podrá solucionar hasta que aquellos alimentos a los que somos alérgicos y, por tanto, adictos sean excluidos de la dieta. Las personas con trastornos alimenticios tienden a tener alergias enmascaradas a alimentos como el trigo, los lácteos, el café o el chocolate, por ejemplo. Si no toman el alimento causante de alergia por un tiempo empiezan a tener síntomas de abstinencia. Algunos, con anorexia, saben intuitivamente que hay alimentos o aditivos en los alimentos que les provocan síntomas con lo que dejan de comer y se mantienen con los pocos alimentos que consideran seguros.
Hipoglucemia reactiva
Los límites normales de glucosa varían entre 70 y 100 mg por 100 ml. En determinados momentos del día estos niveles pueden bajar por debajo de 70mg/100ml. Estas bajadas de glucosa no se detectan en un análisis normal de sangre ya que no son constantes, ocurren intermitentemente. Por ejemplo, la glucosa puede bajar al despertarnos ya que hemos dejado pasar mucho tiempo sin consumir alimento, después de una comida suculenta o después de un tiempo de haber tomado un estimulante como el azúcar o el café. Las bajadas de glucosa afectan tanto al sistema nervioso como al sistema circulatorio, glandular y digestivo y provocan al que la sufre síntomas como ansiedad, irritabilidad o nerviosismo excesivo.
En el caso de los trastornos alimenticios, el consumo excesivo de alimentos, de dulces y de estimulantes como el café desequilibran excesivamente el nivel de glucosa en la sangre. Este nivel fluctúa enormemente a lo largo del día. Cuando los niveles de glucosa en la sangre están bajos el paciente con bulimia o anorexia necesitará tomar algo que los eleve como, por ejemplo, un dulce. El comer dulces desencadena un sentimiento de culpa que lleva o a inducir el vómito o a hartarse de mas dulces, al haber perdido el control.
La nutrición ortomolecular puede ayudar a equilibrar el azúcar en sangre a través de pautas alimenticias y de vitaminas como la vitamina B5 o la C y minerales como el zinc o el cromo que ayudan al metabolismo de la glucosa y mejoran la función de las glándulas adrenales y el páncreas.
Y para terminar, esto es lo que pasa cuando se actúa con estupidez. Ana y Mía son nuestras amigas, nuestra salvación... pero si abusamos, como en todo, nos matan. Todo se trata de ser inteligentes.




Hola, soy Ana y Mia desde hace 3 años y medio, hoy después del atracon de cada dia y todo lo posterior he cojido el ordenador y me he encontrado con esta pagina web y me la he leído enterita y solo quería decir que si acabáis de empezar hace poco recomiendo no seguir adelante, es difícil, por su puesto pero yo ahora me doi cuanta que todo es una estupidez y ahora que he perdido la menstruacio, no soporto ,mi vida y no me puedo olvidar de Ana y Mia me doi cuanta que hubiera sido mejor no empezar... Asi que si aun estais a tiempo, mejor no continuéis gracias y que os recuperéis un besoo princesas! <3
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